¿Te volverías fatalista o despreocupado tras un análisis específico?
La
magnitud final del riesgo puede verse afectada por otros genes y el
efecto final dependerá del equilibrio entre éstos y el resto de factores
de riesgo como los factores medioambientales particulares.
Hay análisis que te ofrecen informes en bruto, que te informan de tus vulnerabilidades. Te informan mucho más de lo que te podía concluir de una revisión médica estándar.
Otro elemento que subrayaba la baja utilidad real de estos estudios
era que el mapa de las variantes genéticas responsables de enfermedades
complejas estaba, muy incompleto. Del análisis genético surgía mucha
información que era incapaz de ser aprovechada. Compañías han estado
informando a sus clientes en el curso de los últimos años cada vez que
se comprueba la asociación entre un gen determinado y alguna enfermedad.
Pero el trabajo pendiente aún es valorable.
La polémica, sin embargo, había estallado cuando 'The Times' reveló que
algunas de las empresas que operaban en Internet ofrecían extensos
resúmenes a sus clientes sin ningún criterio médico. Así, muchas
personas se enteraron de que tenían propensión a padecer el Mal de
Alzheimer y que no podían hacer nada para evitar la enfermedad. Era como
conocer la fecha de tu muerte. Esto abrió un fuerte debate ético. Estos análisis sólo contemplaban enfermedades sobre las que podemos actuar.
Las moléculas de ADN y ARN son idóneas para la vida ahora que ésta ya
funciona. Pero en el caos prebiótico del pasado lejano de la Tierra, la
transición química hacia la maquinaria de la vida debió requerir piezas
precursoras, a las que les resultase más fácil ser creadas por el azar,
conservarse, y conducir a las otras.
Según una teoría, el ARN pudo tener el papel decisivo. Esta teoría, la
del "mundo de ARN", propone que la vida en la Tierra evolucionó a partir
de formas antiguas de ARN, pasando luego a una situación con mayor
protagonismo del ADN.
El equipo de John Chaput, un investigador del Centro de Medicina
Evolutiva e Informática en el Instituto de Biodiseño de la Universidad
Estatal de Arizona, en su búsqueda de la primera pieza de la maquinaria
de la vida en la Tierra, ha explorado diversas alternativas simples a
las moléculas genéticas conocidas. Estos candidatos químicos son
atractivos para quienes intentan desentrañar el secreto de cómo empezó
la vida, ya que las formas moleculares más simples son las que pudieron
surgir más fácilmente durante la época prebiótica del planeta.
Un enfoque para identificar a las moléculas que pudieron actuar como
precursores genéticos del ARN y ADN es examinar otros ácidos nucleicos
que difieren ligeramente en su composición química, pero que aún poseen
importantes propiedades de autoensamblaje y replicación, así como la
posibilidad de plegarse en formas útiles para las funciones biológicas.
Según Chaput, un interesante candidato para el papel de portador
genético primigenio es una molécula conocida como ATN, cuya aparición en
escena pudo ocurrir antes que la de sus parientes químicos más
conocidos. El ATN es un ácido nucleico similar en forma al ADN y al ARN,
que difiere en un azúcar de su estructura, utilizando treosa en vez de
desoxirribosa (como en el ADN) o ribosa (como en el ARN).
El equipo de Chaput ha presentado y descrito la evolución darwiniana de
las moléculas de ATN a partir de un gran acervo de secuencias
aleatorias. Éste es el primer caso en el que tales métodos se han
aplicado a una sustancia que no es ADN ni ARN ni tampoco análogos
estructurales muy estrechamente relacionados con esas dos. El hallazgo
más importante de esta investigación es que el ATN puede plegarse en
formas complejas que son capaces de enlazarse a un objetivo deseado con
alta afinidad y especificidad. Esta característica sugiere que, con el
paso del tiempo y la acción de la evolución, pudieron surgir enzimas de
ATN con las funciones necesarias para sostener las primeras formas de
vida.
¿Podría una molécula simple, capaz de autorreplicarse, haber existido
como precursora del ARN, quizás proporcionando el material genético
necesario para los organismos más antiguos de la Tierra? Los
experimentos de Chaput con el ATN presentan a éste como un candidato muy
atractivo. Su estructura más simple en puntos clave le habría permitido
ensamblarse más fácilmente en un mundo prebiótico.
Aunque es difícil obtener pruebas sólidas de que el ATN actuara como
precursor del ARN en el mundo prebiótico, Chaput se remite a las
prometedoras cualidades del ATN. Este ácido nucleico es capaz de
almacenar información, experimentar procesos de selección natural, y
plegarse en estructuras que pueden realizar funciones complejas. Todo
ello convierte al ATN en un firme objetivo de investigación con relación
a su posible papel en el amanecer de la vida en la Tierra.
La bitácora 4 no pudo ser realizada ya que tubimos que ayudar a un blog compañero a realizar un trabajo de campo. En la bitácora 5 nos hemos dedicado a crear nuevas entradas que en nuestra opinión son muy interesantes.
La Alianza Global para Vacunas e Inmunización (GAVI) ha accedido a
financiar y llevar a los páises pobres la vacuna contra el virus del
papiloma humano (VPH), responsable del cáncer de cuello de útero.
Cerca del 90% de las 275.000 muertes anuales que provoca esta
enfermedad se produce en estas naciones pobres, donde no existen los
programas de 'screening', habituales en los países ricos. Los expertos
alertan de que si no se toman medidas esta cifra podría incrementarse
hasta 430.000 en 2030. Pero la vacuna podría evitar hasta un 70% de los
casos.
Según los datos que maneja GAVI, hasta dos millones de niñas en nueve países en vías de desarrollo podrían quedar protegidas frente a este tumor para 2015.
Ruanda y Vietnam serán los primeros países a los que llevarán los programas de vacunación en 2013.
GAVI ha anunciado que junto a la vacuna contra el VPH tiene intención
de llevar la de la rubéola y vacunar a 588 millones de niños los
próximos cuatro años.
Estas dos iniciativas van a tener un enorme impacto en las mujeres y
sus familias. Se trata de unas decisiones que contribuirán a salvar
millones de vidas y a proteger la salud de las personas, explica el
comité de GAVI.
Eugenia, una de las investigadoras del estudio genético.
Un novedoso estudio genético realizado en Sudáfrica puede ayudar a
resolver las decenas de miles de casos de violaciones que asolan al país
(el sistema puede servir a nivel internacional). Uno de cada diez delitos que se comete en Sudáfrica es de carácter sexual (primer país del mundo en violaciones según varios estudios
internacionales, aunque es probable que esa clasificación esté
relacionada con que aquí sí hay estadísticas, cosa que, por ejemplo, no
ocurre con otros países del entorno).
Según el último informe de la Policía, entre 2009 y 2010 (12 meses) se denunciaron 36.093 delitos sexuales cometidos contra mujeres mayores de 18 años,
lo que supone un incremento del 19,8% respecto al año anterior. En el
caso de los menores, las denuncias alcanzan las 27.417 (aumento del 36,
1%). No hay incluido en el informe números de violaciones masculinas,
especialmente graves dentro de las prisiones. "Al menos un 1 por ciento
de los casos que nos llegan son hombres", explica Kathleen Dey,
directora de la ONG 'Rape Crisis'.
Esas son las cifras oficiales, pero la realidad es aún más dura. "Hay
muchas violaciones que no se denuncian", señalan las ONG. Se calcula
que casi la mitad podrían quedar en el limbo. En todo caso, se cometen,
al menos, 174 delitos sexuales al día en Sudáfrica según las cifras de
la Policía.
Ante esta brutal realidad, en la Universidad de Western Cape han
desarrollado un nuevo sistema de identificación genética que puede
revolucionar el sistema de identificación de culpables e inocentes.
"Hemos elaborado un estudio de otras regiones del cromosoma Y (presente
sólo en hombres) que permite identificar con mayor acierto a los hombres responsables de una violación",
explica la responsable del proyecto, la argentina Eugenia D´Amato.
"Ahora tenemos la posibilidad de identificar individualmente a un 10%
más de la población xhosas” (etnia sudafricana mayoritaria).
Dándole la vuelta a la ecuación, hay un 10% más de hombres que ahora
no serán identificados genéticamente como culpables. "Servirá para
exculpar a muchas personas y también para identificar con mayor
precisión a culpables", afirma D´Amato. De hecho, el actual sistema de
identificación genética tiene una fiabilidad para la población xhosa del
81%. "Con el que hemos elaborado nosotros se alcanza el 92%", aclara
D´Amato. "La Policía dejó de usar los anteriores kits por ser poco
fiables".
Este sistema de identificación se ha testado también en población
sudafricana de origen europeo e hindú. "En el caso de la población
europea la fiabilidad es del 100% y en el de la hindú del 95%", incide
la investigadora forense. "Es un sistema internacional que valdrá para cualquier país si se desarrolla comercialmente.
Nosotros hemos preferido publicar en revistas internacionales el
sistema y ahora son las compañías privadas las que elaborarán el kit.
Estamos trabajando con un laboratorio interesado para lanzar el
prototipo" concluye.
Hemos subido nuevas entradas y hemos cambiado los gadgets de lugar tal y como nos dijo Aniuska. Hemos tenido varios problemas con algunas entrades ya que no se subian con el formato adecuado.
La celula es la estructura más pequeña capaz de realizar por sí
misma las tres funciones
vitales: nutrición, relación y reproducción.
Todos los organismos vivos están formados por
celulas. Algunos
organismos microscópicos, como las bacterias y los protozoos, son
unicelulares, lo que significa que están formados por una sola celula.
Las plantas,
los animales y los hongos son organismos pluricelulares,
es decir, están formados por
numerosas celulas que actúan de forma
coordinada.
El tamaño de las celulas es muy variable. La más pequeña, un tipo
de bacteria
denominada micoplasma, mide menos de una micra de
diámetro. Entre las de
mayor tamaño destacan las celulas nerviosas
que descienden por el cuello de
una jirafa, que pueden alcanzar más de
3 m de longitud. Las celulas humanas
presentan también una amplia
variedad de tamaños, desde los pequeños
glóbulos rojos que miden
0,00076 mm hasta las hepáticas que pueden
alcanzar un tamaño diez
veces mayor. Aproximadamente 10.000 celulas
humanas de tamaño medio
tienen el mismo tamaño que la cabeza de un alfiler.
Las celulas presentan una amplia variedad de formas. Las de las
plantas
tienen, por lo general, forma poligonal. En los seres humanos,
las celulas
de las capas más superficiales de la piel son planas,
mientras que las
musculares son largas y delgadas. Algunas celulas
nerviosas, con sus
prolongaciones delgadas en forma de tentáculos, recuerdan a un pulpo.
En los organismos pluricelulares la forma de la celula está adaptada,
por lo general, a su función. Por ejemplo, las celulas planas de la
piel forman una capa compacta que protege a los tejidos subyacentes
de
la invasión de bacterias. Las musculares, delgadas y largas, se
contraen rápidamente para mover los huesos. Las numerosas
extensiones
de una celula nerviosa le permiten conectar con
otras celulas nerviosas
para enviar y recibir mensajes con rapidez y
eficacia.
Una celula debe soportar constantemente el tráfico, transportando
moléculas esenciales de un lugar a otro con el fin de mantener las
funciones vitales. Ademas, las celulas poseen una capacidad
notable
para unirse, comunicarse y coordinarse entre ellas. Por
ejemplo, el cuerpo humano está formado por unos 60 billones
de celulas. Docenas de
distintos tipos de celulas están organizadas
en grupos especializados
denominados tejidos y estos se unen
para formar órganos, que son
estructuras especializadas en
funciones específicas. Algunos ejemplos
de estos órganos
son el corazón, el estómago o el cerebro. Los órganos,
a su vez, se constituyen en sistemas como el sistema nervioso,
el digestivo o el circulatorio. Todos estos sistemas de órganos
se
unen para formar el cuerpo humano.
Los componentes de las celulas son moléculas, estructuras
sin vida
propia formadas por la unión de átomos. Las moléculas
de pequeño
tamaño sirven como piezas elementales que se
combinan para formar
moléculas de mayor tamaño. Las
proteínas, los ácidos nucleicos, los
carbohidratos y los lípidos
son los cuatro tipos principales de
moléculas que forman la
estructura celular y participan en las
funciones celulares.